1. Registra dónde ocurre el problema
Anota las habitaciones o zonas afectadas y si ocurre siempre o en ciertos horarios. Compara la conexión cerca del router con la de los espacios más alejados.
2. Identifica qué está conectado
Computadoras, teléfonos, cámaras y dispositivos inteligentes comparten recursos. Describe cuántos equipos se utilizan y qué tareas realizan.
3. Revisa ubicación y cableado
Los muros, la distribución y otros equipos inalámbricos influyen en la señal. Los puntos de acceso conectados por cable pueden ser una opción según el espacio.
4. Pide una evaluación del conjunto
Una medición y una revisión de configuración permiten decidir qué conservar y qué mejorar.

